Qué necesitan saber sobre el polipropileno con que fabricamos nuestras cajas de plástico I

cajas de plastico

Compartir blog

Qué necesitan saber sobre el polipropileno con que fabricamos nuestras cajas de plástico I

Categoria: Blog Comentarios: 0

El polipropileno con el que en Zuma confeccionamos varias de nuestras cajas de plástico consiste en un “polímero de adición” termoplástico, elaborado a partir de la combinación de monómeros de propileno. Se usa en una variedad de aplicaciones, por ejemplo, en empaques para productos de consumo, en partes plásticas para varias industrias, incluyendo la industria automotriz, en dispositivos especiales como bisagras y textiles, entre otras.

El polipropileno fue polimerizado por primera vez en 1951 por un par de científicos petroleros de Phillips llamados Paul Hogan y Robert Banks, y más tarde por los científicos italianos y alemanes Natta y Rehn. Se hizo prominente con rapidez, ya que la producción comercial comenzó apenas tres años después de que el químico italiano, Giulio Natta, la polimerizara por vez primera. Natta perfeccionó y sintetizó la primera resina de polipropileno en España en 1954, asimismo mostró su excelente capacidad de cristalización. En 1957, su popularidad estalló y la producción comercial generalizada comenzó en toda Europa. Hoy en día es uno de los plásticos más comúnmente producidos en el mundo, gracias a sus excelentes propiedades en comparación con otros materiales.

Según algunos informes, la demanda mundial actual del material genera un mercado anual de aproximadamente 45 millones de toneladas métricas, y se estima que la demanda aumentará a aproximadamente a 62 millones de toneladas métricas para el 2020. Entre los principales usuarios finales del polipropileno destaca la industria del embalaje, como nuestra firma experta en la producción de cajas de plástico, que consume alrededor del 30% del total, seguido por la fabricación de equipos eléctricos, que utiliza alrededor del 13%. Los electrodomésticos y la industria automotriz consumen hasta un 10% cada uno, mientras que los materiales de construcción emplean un 5% del mercado. Las demás aplicaciones en conjunto componen el resto del consumo mundial de polipropileno.

Ahora bien, el polipropileno tiene una superficie relativamente resbaladiza, que puede hacer que sea un posible sustituto de otros plásticos en aplicaciones de baja fricción como en engranajes o para usar como punto de contacto en muebles. Quizás un aspecto negativo de esta calidad es que puede ser difícil unir el polipropileno a otras superficies (es decir, no se adhiere bien a ciertos pegamentos que funcionan bien con otros plásticos y en ocasiones debe soldarse en caso de que se necesite formar una junta).

Aunque el polipropileno es resbaladizo a nivel molecular, tiene un coeficiente de fricción relativamente alto, por lo que en su lugar se usaría acetal, nylon o PTFE. El polipropileno también tiene una baja densidad relativa, lo que se traduce en un ahorro de peso para los fabricantes y distribuidores de piezas de polipropileno moldeadas por inyección. Cabe añadir que tiene una resistencia excepcional a temperatura ambiente, a solventes orgánicos como las grasas, pero está sujeto a la oxidación a temperaturas más altas.

Uno de los principales beneficios del polipropileno es que puede ser fabricado (ya sea mediante CNC o moldeo por inyección, termoformado, o prensado) en una bisagra viva. Las bisagras vivientes son piezas extremadamente delgadas de plástico, que se doblan sin romperse (incluso en rangos extremos de movimiento que se aproximan a 360 grados). No son particularmente útiles para aplicaciones estructurales como sostener una puerta pesada, más son excepcionalmente útiles para aplicaciones que no soportan carga, como en las tapas de botellas de kétchup o champú. El polipropileno es especialmente adecuado para bisagras vivas, ya que no se rompe cuando se dobla repetidas veces. Otra de las ventajas es que el polipropileno puede ser mecanizado por CNC para incluir una bisagra viva, lo que permite un desarrollo de prototipo más rápido, asimismo, es menos costoso que otros métodos de creación de prototipos. Una ventaja más del polipropileno es que se puede co-polimerizar fácilmente con otros polímeros como el polietileno. Dicha co-polimerización cambia significativamente las propiedades del material, permitiendo aplicaciones de ingeniería más robustas de las que son posibles con el polipropileno puro.

Respondamos ahora: ¿Cuáles son las características del polipropileno? Algunas de las propiedades más importantes del polipropileno son las siguientes:

  • Resistencia química: Las bases diluidas y los ácidos no reaccionan fácilmente con el polipropileno, lo que lo convierte en una buena opción para recipientes de tales líquidos, como agentes de limpieza, productos de primeros auxilios y más.
  • Elasticidad y dureza: El polipropileno actúa con elasticidad sobre un cierto rango de deflexión (como todos los materiales), pero también experimenta deformación plástica desde el principio en el proceso de deformación, por lo que generalmente se considera un material “resistente”. La dureza es un término de ingeniería que se define como la capacidad de un material para deformarse (plásticamente, no elásticamente) sin romperse.
  • Resistencia a la fatiga: El polipropileno conserva su forma después de una gran cantidad de torsión, y/o flexión. Esta propiedad es especialmente valiosa para hacer bisagras vivientes.
  • Aislamiento: El polipropileno tiene una resistencia muy alta a la electricidad y es muy útil para componentes electrónicos.
  • Transmisividad: Aunque el polipropileno se puede hacer transparente, normalmente se produce para ser de color naturalmente opaco. El polipropileno se puede usar para aplicaciones donde es importante alguna transferencia de luz o donde tiene un valor estético.

El polipropileno se clasifica como un material “termoplástico” (en oposición al “termoestable”) que tiene que ver con la forma en que el plástico responde al calor. Los materiales termoplásticos se vuelven líquidos en su punto de fusión (aproximadamente 130 grados Celsius en el caso del polipropileno). Un atributo útil principal sobre los termoplásticos es que pueden calentarse hasta su punto de fusión, enfriarse y recalentarse nuevamente sin degradación significativa. En lugar de quemar, los termoplásticos como el polipropileno se licúan, lo que permite moldearlos fácilmente por inyección y luego reciclarlos. Por el contrario, los plásticos termoestables solo se pueden calentar una vez, típicamente durante el proceso de moldeo por inyección.

Sin duda se trata de un excelente y confiable material para una gran variedad de aplicaciones. Esperamos que les haya gustado este artículo, no olviden estar al pendiente de nuestro blog para que puedan leer la segunda parte de esta publicación en torno a uno de los excelentes materiales con que fabricamos nuestras cajas de plástico.

¡Gracias por su visita!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Equipo Zuma:
Mariel Mendieta
442 590 4593
Lourdes Hernández
442 126 1794
Jose Sosa
442 876 3547

Los Cabos, BC
Gabriel Arias
664 440 6396

Edo Mex
Oscar Ortega
553 470 7689

Fuera de Horario
442 104 9013
You've just added this product to the cart: